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lunes, 2 de noviembre de 2009

Srinagar: Jammu y Cachemira

Este fin de semana hemos ido a Srinagar, capital del estado de Jammu y Cachemira, a 880 km al norte de Nueva Delhi. Cachemira es el centro de una disputa de cincuenta años entre India y Pakistán que ya ha desatado dos guerras y estuvo a punto de desatar una confrontación nuclear en 1998. El conflicto comenzó en 1947, cuando el marajá de Cachemira, Hari Singh, un soberano hindú en un Estado con un 80% de población musulmana, decidió la incorporación de su territorio a la India para impedir el triunfo de la guerrilla, favorable a Pakistán. Según los términos de la independencia india, los territorios de mayoría musulmana pasarían a Pakistán.

Desde entonces, tanto Pakistán como la ONU han exigido en varias ocasiones un referéndum sobre el estatuto de Cachemira nunca celebrado. Por esta razón suele haber atentados frecuentes y aunque desde hace unos años el tema parece estar mas calmado, la alerta sigue encendida día y noche. Esto se refleja en que la ciudad de Srinagar, y en general todo el estado está plegado de militares con metralletas haciendo guardia cada 10 metros en todas las calles. De vez en cuando, los pakistaníes se cuelan en la región india de Cachemira a través de las montañas de la cordillera del Himalaya y arman revueltas en la ciudad cuando cae la luz. Pese a todo esto, Cachemira es una de las regiones más bellas y auténticas de la India, y allá hemos estado para comprobarlo.

El vuelo llegó a Srinagar el sábado a las 9.30 de la mañana. Nada más llegar nos hicieron de rellenar unos papeles de entrada al Estado para ciudadanos extranjeros donde pedían una infinidad de información personal. Salimos del aeropuerto y nos fuimos camino hacia el houseboat (o casa barco) que le habían recomendado a Santi en la Embajada. En el camino en el taxi, nada más salir del aeropuerto, nos quedamos perplejos con la cantidad de controles militares que había en todas partes, el pueblo era bullicioso pero a nosotros nos pareció un remanso de tranquilidad viniendo de la locura de Delhi, se respiraba aire medio puro y los pitos de los coches se habían reducido a un tercio de lo que viene siendo lo habitual.
Al fin llegamos al houseboat, o mejor dicho, al otro lado del lago de donde se situaba el houseboat, y para llegar a él tuvimos que montarnos en una barquita típica que se llaman shikaras.
Llegamos al houseboat Tehrán y nos gustó tanto que no hizo falta ver ninguno más. Nos acomodamos, nos sirvieron el té típico de Cachemira y pastitas, y después de descansar un rato nos fuimos a ver los jardines de Srinagar, donde pudimos hacer algunas bonitas fotos. Durante los tres días de viaje nos ha acompañado Monzoor, que trabajaba en el barco como sirviente y a la vez como acompañante de visitas improvisado. En la houseboat también había una cocinera y otro sirviente que nos servia té, nos encendía los calefactores antes de llegar a la casa y las mantitas eléctricas de las camas para que estuviéramos calentitos, servía la comida, y sí, también se empeñaba en sacarme el té y las pastas a la shikara cuando no me daba tiempo a desayunar. A pesar de que yo le decía, ¡no, no! ¡ya desayunaré mas tarde!, él salia corriendo del houseboat detrás de mí con el té y las pastitas:
Y aquí unas fotos tomadas en los jardines de Srinagar:






Por la tarde nos fuimos a dar una vuelta por el pueblo y a visitar dos mezquitas. Desde una de ellas se veía el fuerte y el castillo de la ciudad. Comenzó a sonar la melodía que cantan los musulmanes para llamar a la oración, y resulta que la estaba cantando un musulmán en directo delante de nosotros con un micrófono que se escuchaba en toda la ciudad. Dicho así parece una tontería, pero ahí en el momento, escuchar ese canto que resonaba en las paredes de todo el pueblo, descubrir al señor cantandolo ahí mismo fué muy bonito. El pueblo estaba lleno de mujeres musulmanas con burka, que a mí me impactó porque aunque he estado en países musulmanes del Mediterraneo, nunca había visto uno. La verdad es que es impresionante la mezcla de las religiones hinduísta y musulmana que hay en Cachemira, que por si ya es poco el contraste que hay en India, esto ha sido lo más de lo más.

Cris y yo aprovechamos que había unas mujeres indias pintandose las palmas de las manos con henna en una tiendecita, para preguntarles si nos podía hacer unos dibujos en las manos y aceptaron. Estos fueron los resultados:

Por la noche volviendo a casa se fué la luz en el pueblo, y no puedo relatar como me sentía en ese momento. Monzoor había estado contándonos esa tarde todos los conflictos que hay con Pakistan, y como entran en India y organizan reyertas contra los indios (todo los que nos contó fué como estar escuchando el relato de una película de terror), y cuando la luz se fué encendieron antorchas en todos los puestos callejeros, dando la sensación de estar en la edad media, con la inseguridad del territorio donde nos encontrábamos. A mí, no obstante, me encantó la sensación.

Llegamos al houseboat y nos habían preparado una cena típica Kashmiri que estaba deliciosa. Nos fuímos a dormir después de charlar un poco en el salón. A la mañana siguiente nos despertamos a las 6am para ir a ver el mercado flotante. Los barqueros estaban vendiendo verduras en el lago, todavía con la nieblina matutina y un frío que pelaba.



Después nos fuimos hacia a adentrarnos en la cordillera del Himalaya, a 2 horas y media de viaje desde Srinagar, y desde luego que mereció la pena. El paisaje impresionante, sin palabras, me recordaba en ciertos momentos al paisaje alpino de Suiza, pero a su vez todo es muy diferente. Estabamos a 4500 metros de altitud, e hicimos un recorrido en ponny hasta el interior de un glaciar. Señores, visita obligada cuando vengan a visitarme:






Por último, hoy por la mañana antes de coger el vuelo de vuelta a Delhi, hemos ido a visitar los campos de azafrán. En India, y concretamente en la región de Cachemira, se cultiva el mejor azafrán del mundo, y así debe ser, porque aquí se vende a 350 rupias el gramo, o lo que es lo mismo, a 5.50 euros el gramo de azafrán. Es curioso que en el campo, la gente dejaba de recolectar el azafrán para mirarnos y algunos incluso para posar en las fotos. Claro que, visto así, me imagino yo a unos alemanes visitando le recogida de la aceituna en España...



Y una vez más estamos de vuelta en Delhi, teniendo por delante una semana de trabajo. Aunque esta semana tiene un día menos, bieeen! Hoy hemos recibido en casa las invitaciones para la recepción de los Principes de Asturias en casa del embajador de España en Delhi, que será el próximo día 11 de Noviembre, yuhuu!

Seguiremos informando :)